Elaboración de santorales

Id: 126  Cat: Naturaleza y antiproyección  Date: 2029-06-05 20:41:00


Este dibujo aúna los casos de deviniencia (perdón por el palabro) y antiproyección. Donde Dios atraviesa el plano del ser es donde está el Acto. Ahí es donde se libra la Guerra de Heráclito; cualquier otra interpretación de la guerra de Heráclito es antiproyección.


Se ve como se levanta la pesa de la Otredad para dejarla en una posición cómoda para usarla de palo en el plano del ser (giro de antiproyección). Con este palo es con el que los aterrorizados conservadores abren las cabezas del ganado: ganado en general, Pobreza irredenta y devinientes.


En el cubo deviniente la libertad salvaje interior es informada por una voluntad pactada con el hombre, aplicando en el acto concreto una moral participada del Misterio (por el principio / imperativo de humildad).


En el dibujo antiproyectado la libertad salvaje interior es pactada con el Dios pagano (el Dios absoluto vale perfectamente para esto) y aplicada en el acto concreto mediante una ley necesaria. Es el uso pervertido del imperativo categórico Kantiano. La antiproyección convierte un Dios EN el hombre en un Dios PARA el hombre: por eso decimos que no aman CON el Amor de Dios, sino DEL Amor de Dios: Al convertir el EN en PARA, también convierten la capacidad trascendente de amar en un recurso (el palo vale para todo, sobre todo para nombrar santos), mientras que deben respetarlo donde está, que es en el Misterio...


Esta capacidad pactista del hombre procede de su libertad (de la parte de su cosmología que está en la Otredad), que es la misma que la de Dios.


Se puede decir que Dios tira de los suyos; a la larga (o sea en la Otredad YA) siempre ganan los devinientes: el Misterio, a través de las tautologías alfa, siempre es más fuerte que la eficacia y la eficiencia (éxito en los saltos de grado del ser o progreso antiproyectado, o engorde cosmológico... o lo que sea)